Tras siete años de esfuerzo, el 23 de octubre de 1969, se constituyó legalmente la primera Iglesia Evangélica Pentecostal en la ciudad de Lleida.
Fe probada en tiempos difíciles
Los primeros años no estuvieron exentos de obstáculos. En un contexto social y político complejo, la juventud de la iglesia salía a las plazas a cantar, proyectar películas cristianas y compartir su fe. Estas actividades generaban recelos en las autoridades de la época, llegando incluso a ser algunos retenidos e interrogados en comisaría bajo acusaciones infundadas. Sin embargo, al comprobar que se trataba simplemente de personas pacificas que deseaban compartir una experiencia de fe transformadora, eran inmediatamente liberados.
Frente a la religiosidad tradicional y la dureza económica del momento, la iglesia se dio a conocer por mostrar una fe viva, amable y cercana, centrada en el amor al prójimo y la cobertura de sus necesidades más fundamentales.
Un legado de acción social y compromiso con el bienestar de los necesitados
Con el paso de los años, el mensaje de fe se tradujo en una acción social directa para responder a las necesidades reales de Lleida. Estos son solo algunos de los proyectos sociales que hemos desarrollado a lo largo de toda nuestra historia como iglesia en Lleida:
1. Atención a la tercera edad: Iniciada con un residencia de ancianos en el barrio de la Mariola que llamaban con el nombre de " El Hogar".
2. Restauración e inclusión: Un centro de toxicómanos en Alcoletge (el primero que se levantó en toda la provincia de Lleida) que ha evolucionado hasta convertirse en lo que es hoy día, una casa de acogida, ofreciendo recuperación y preparación para la reintegración social de personas en situación de vulnerabilidad.
3. Apoyo a la familia: La puesta en marcha de un centro abierto conocido con el nombre de “Pintem el Futur amb Colors” enfocado en el acompañamiento de niños y familias en riesgo de exclusión social.
Nuestro presente en el Parc de l'Aigua
Hoy, ubicados en la Avinguda Albarés (en el entorno mismo del Parc de l’Aigua), nos hemos convertido en una comunidad moderna, abierta y activa. A pesar de ello, seguimos fundamentados y altamente comprometidos con los mismos principios espirituales con los que nacimos: compartir la Palabra de Dios, socorrer al necesitado desinteresadamente y ser una luz de esperanza que ayude a cada persona a encontrar estabilidad, dignidad y crecimiento integral en todas las áreas de su vida.